Cómo hacer una maleta para invierno en verano

Maleta para invierno en verano

Somos el espíritu de la contradicción, ya lo dicen todas las madres a sus hijos, pero es que los adultos seguimos siendo igual.

Si hace frío queremos calor para nuestras vacaciones, como os explicaba en el post de cómo preparar una maleta de verano en invierno. Pero es que, ahora que estamos en plena ola de calor, ¡queremos un poquito de frío! Y, ¡cómo se agradece, bajar unos grados!

¡Qué emoción! Mi próxima escapada a un clima más fresco está a la vuelta de la esquina, ¿y la vuestra? Por si acaso tomad nota porque aquí os traigo algunos consejos que podéis tener en cuenta a la hora de preparar vuestra maleta de invierno en pleno verano:

  • Consultar el tiempo en destino

Al igual que al elaborar una maleta de verano en invierno, el primer punto que tenéis que saber es el porqué de las cosas que vais a llevar en la maleta. Es decir, no llevéis una camiseta de tirantes, si ya sabes que en tu destino no superan los 15 grados y no cargues con un plumífero si sabes que, aunque las previsiones son más frescas que en tu lugar de origen, igualmente no van a descender por debajo de los 15 grados.

Es cierto que esta previsión no es exacta, pero ayuda bastante.

  • Repasa fotos

¿A quién de nosotros no nos gusta, de vez en cuando, echarle un vistazo a las fotos que tenemos guardadas en el móvil de las navidades pasadas, del cumpleaños de ese amigo donde nos vimos tan guap@s o del finde rural que pasamos con la chimenea entre risas y más risas? Si eres de esos, lo tendrás muy fácil, porque solo con echarle una ojeada a las fotos de archivo, te acordarás de con qué ropa estabas más cómodo, más favorecido o simplemente ese jersey nuevo que te compraste en las rebajas de enero, pero que ya después de unos meses, no te acordabas de él y puede ser útil llevártelo en tu próximo viaje.

  • Calzado

Sí, ya entiendo que ahora con estos calores que hace lo último que te apetece es pensar en ponerte unos calcetines y meterte unas botas pero, hazme caso, porque te alegrarás al llegar a tu destino. Abre el armario donde guardas todos los zapatos de invierno y selecciona aquellos que vayan más acorde con el tipo de viaje que estés a punto de iniciar. Busca que sean calentitos si no quieres pillar un resfriado a mitad de tus vacaciones.

  • Apertura de mente

Aunque ahora tengas muchas ganas de salir del calor y dejar de sudar, ten en cuenta que pasar a un clima de invierno también puede traer ciertas incomodidades en forma de inclemencias meteorológicas que, a veces, suelen estropear algún que otro plan. Mentalízate de que puede llover, haber tormentas y que quizás alguna de las actividades que tenías prevista no puedas realizarlas. Así que ante esas situaciones… plan B. Abre la mente y busca alternativas, que seguro que hay y muchas.

  • Preparar el estómago

Llevas semanas o meses comiendo sopas frías, aliños y tomando bebidas con hielo, pero tu próximo destino se acerca… ¡y eso se va a acabar!

Si eres de los que sufres cambios de alimentación, no te olvides de llevar un protector de estómago porque en unas horas pasarás a tomar bebidas bien calientas junto a platos contundentes para evitar que el frío se apodere de tu cuerpo.

  • Encender el aire acondicionado

Si en este punto en el que nos encontramos aún se te está complicando la tarea de hacerte a la idea de qué tiempo vas a tener en destino, enciendo el aire acondicionado y ponlo a 15 grados. Ya verás cómo en un rato tu cuerpo comienza a cambiar y te empiezas a dar cuenta de qué cosas necesitas porque realmente te apetecen y te las pide el cuerpo.

  • Botiquín

Por lo general, es durante el invierno cuando se sufren más enfermedades como resfriados, virus, y enfriamiento. Si no quieres que nada de estas cosas te estropee tu viaje, hazte con un pequeño botiquín de emergencia para usar en caso de que algunos de los síntomas comiencen a hacer su presencia en tu cuerpo. Por supuesto, salvo que viajes a lugares muy remotos y aislados, podrás encontrar farmacias en tu destino, pero muchas veces puede llegar a ser una molestia tener que acudir a ellas si no hablas el idioma y no sabes expresar con claridad los síntomas que tienes, si tienes que estar pendiente de los horarios de apertura con los horarios de tus visitas y rutas o incluso si es que simplemente no quieres perder tiempo de tu viaje en tener que ir a visitar una farmacia o un doctor.

  • Entretenimiento

En la mayoría de los casos a los que viajas siendo invierno, las horas de sol estarán muy reducidas. Eso significará que probablemente tengas que madrugar para hacer tus visitas y vuelvas a descansar al alojamiento, bien porque hace frío y quieres entrar un poco en calor antes de continuar tu ruta o bien porque llevas un día largo e intenso y al anochecer ya has decidido ir a descansar para madrugar de nuevo al día siguiente. Por eso, te recomiendo que lleves contigo actividades de entretenimiento para las horas que pases en el alojamiento como, por ejemplo, pasatiempos o alguna lectura. Si es una lectura ambientada en el destino, ¡genial! Porque así te será mucho más fácil meterte en la lectura y mimetizarte con el entorno.

  • Sé práctico

La ropa de invierno ocupa mucho más volumen que la de verano, así que sé práctico y no cargues con “por si…”, porque entonces te faltará espacio en la maleta o tendrás que cargar con un maletón de 20 Kg para una semana de vacaciones.

Busca ropa básica de interior, piezas que puedas repetir y, si quieres, por eso de no salir con los mismos looks en las fotos, puedes ir cambiando el jersey de arriba.

Recuerda que el ir con muchas capas, como las cebollas, puede ser una gran idea para el invierno, donde muchos lugares en su interior tienen calefacciones bastante altas y que, si no te puedes ir quitando capas y capas de ropa cuando llegas al interior, te hará sentir muy incómodo.

  • Complementos

No olvides que el invierno requiere de bastantes más accesorios que el verano, por lo que puede resultar imprescindible en tu destino que lleves paraguas, chubasquero, botas de agua, bufanda, guantes, gorros… sí, todos esos elementos que ya tenías más que guardados en el fondo de tu armario y que ahora tocará sacarlos de nuevo.

¿Lo tienes ya todo preparado? 3, 2, 1… ¡comienzan las vacaciones de invierno en verano!

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