Leipzig bien merece una parada

Vista trasera de la Nikolaikirche

Una excusa perfecta para viajar la encuentro cada año en los días festivos de Semana Santa. Bueno, tampoco diría que todos los años de mi vida, porque algunos años ha tocado quedarse en casa para trabajar o estudiar, pero bueno, todos los años que he podido, sin lugar a duda, he tirado de esa excusa.

Muchos de esos años he aprovechado los días festivos para viajar en familia. Es, como ya os decía antes, la excusa perfecta para recorrer los kilómetros que nos separan y reencontrarnos -no solo se vuelve a casa por navidad, también se puede volver a casa en cualquier época y lugar del mundo.

Sin embargo, hace un par de años no fue posible reencontrarnos todos, pero ya que yo tenía esos días libre, aproveché para conocer la escuela de la Bauhaus en Dessau, Alemania. Quería ir haciendo una ruta en coche, así que empecé a investigar e informarme sobre dónde parar y, tras mucho leer y varias recomendaciones de amigos, llegué a una conclusión: Leipzig bien merece una parada.  

Música

Si la música, especialmente la música clásica, está en tus prioridades, tienes que hacer una parada en Leipzig.

En Leipzig, concretamente en la iglesia de Santo Tomás (Thomaskirche) se encuentran los restos mortales de Johann Sebastian Bach. El compositor alemán fue durante 23 años el director del coro de niños de esta iglesia. Y es que este coro de niños es de gran relevancia y uno de los más famosos en Alemania. Además, a la entrada a la iglesia, también hay una estatua en conmemoración de dicho maestro.

Thomaskirche
Thomaskirche

Y es que no sólo de Bach encontraremos estatua. A la puerta de la iglesia, Mendelssohn también tiene cabida. Esta estatua de Felix Mendelssohn se debe a que fue director de la orquesta de la Gewandhaus, una importante sala de conciertos en la ciudad cuya orquesta se fundó a finales del siglo XVIII y desde entonces ha adquirido fama tanto a nivel nacional como internacional llegando a formar parte de ella a grandes profesionales de la música.

Cultura

Para los amantes de la arquitectura también merece una parada Leipzig. Su antiguo ayuntamiento es uno de los edificios más destacados del renacimiento alemán y en su interior se acoge hoy en día uno de los mayores museos históricos de Alemania.

Y no sólo de arquitectura tengo que hacer mención en este apartado de cultura, puesto que el teatro también tiene gran importancia en Leipzig. Existen teatros de títeres y marionetas, cabaré y teatro de variedades.

Libros

Anualmente en Leipzig tiene lugar la Buchmesse (Feria del libro). Es la segunda feria del libro más grande de Alemania y está centrada en la relación entre los escritores y los visitantes.

Esta feria tiene lugar en la Reichmessestadt de Leipzig, que literalmente significa “la ciudad imperial del comercio”. Este edificio, situado a las afueras de la ciudad, que tanta tradición e historia contienen, acogió este nuevo nombre a raíz de la época nazi.

Universidad

La universidad de Leipzig, conocida durante la época de separación de las dos Alemanias como universidad de Karl Marx, es la segunda universidad más antigua de Alemania, por detrás de la universidad de Heidelberg.

La universidad de Leipzig abrió sus puertas en el año 1.409 y desde entonces nunca las ha cerrado, incluido el tiempo de guerra durante la Segunda Guerra Mundial continuó abierta.

Por sus aulas han pasado grandes científicos y premios nobeles, siendo quizás uno de los más ilustres Goethe, así como también formó parte de sus aulas la canciller de Alemania Ángela Merkel o la presidenta de Chile Michelle Bachelet.

Pero, además, no podemos dejar de conocer la biblioteca de la universidad, la Albertina. Además del tesoro que conlleva el edificio en sí mismo, en su interior también se albergan grandes maravillas, como las 43 páginas del código sinaítico, manuscrito del siglo IV de la versión griega de la Biblia y el Papiro Ebers, un tratado médico, de los más antiguos que se conocen.

Gastronomía

Otro de los factores a tener en cuenta por los que bien merece una parada Leipzig es su gastronomía. Entre sus platos más típicos podemos destacar dos. El primero sería el Leipziger Allerlei, un plato de legumbres acompañado por variadas verduras como guisantes, zanahorias y espárragos, entre otras, así como también siguiendo la receta original se le añade cangrejo de río, mientras que el segundo plato autóctono sería el Leipziger Lerche, un postre relleno de mazapán que lleva la forma del plato original (era un plato de carne de pájaro, pero al prohibir su caza tuvo que transformarse).

El Kaffeehaus Riquet, un clásico de Leipzig
El Kaffeehaus Riquet, un clásico de Leipzig

Y es que ya lo acabáis de leer. Por todos estos motivos, ¡Leipzig bien merece una parada!

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