Muy cerca de Turín

Fachada principal Santuario Don Bosco

Castelnuovo Don Bosco es una tierra de santos y, cuando digo de santos, me refiero a los que la Iglesia nombra por sus actos, hechos y acciones. Castelnuovo Don Bosco, anteriormente denominado Castelnuovo de Asti, es una localidad situada aproximadamente a unos 30 Km de Turín, en Italia y con apenas tres mil habitantes. Y aquí es donde nació San Juan Bosco, en medio de una familia de gran pobreza, donde fue sorteando todas las dificultades y obstáculos que la vida le iba poniendo.

En mi visita a Turín, hace un par de años, no me quería perder el ver in situ esta parte de la historia que, por la educación que había recibido en casa a lo largo de los años, me sabía casi de memoria. San Juan Bosco o Mamá Margarita son como parte de mi familia, pero, sin embargo, ¡nunca había visitado su casa! Así que pensé que éste podía ser un buen momento.

Interior casa Don Bosco
Interior casa Don Bosco

La historia de Juan Bosco

Juan Bosco tuvo un sueño a los nueve años que se le repitió varias veces. En él, vio muy claro cuál era su misión y, para conseguirlo, tendría que trabajar y estudiar mucho. Por eso, se fue a estudiar teología y entró a formar parte del seminario. Turín, en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, fue el lugar elegido para ser ordenado sacerdote.

El caos de la juventud de Turín le sorprendió y atrajo toda su atención y, por ello, decidió centrarse en los jóvenes, para servirles de guía. A través de la congregación de la orden salesiana, comenzó a colaborar con ellos mano a mano enseñándoles la importancia del estudio y de aprender un oficio. Ése es el motivo por el que construyó diferentes talleres formativos.

Pero no sólo la formación era  importante para el desarrollo de estos jóvenes. Según Juan Bosco, también necesitaban del calor de un hogar. En mucho de los casos, los jóvenes habían perdido a sus padres y estaban faltos de afecto y sentimientos, por lo que le pide a su madre, Mamá Margarita, que fuera con él a Turín para poder ayudarle con los jóvenes en esa parte emocional que sólo una madre puede ofrecer.

Entrada a casa Don Bosco
Entrada a casa Don Bosco

Mi visita al Santuario Don Bosco

Llegar hasta Castelnuovo de Asti no me pareció demasiado complicado. Hay varias formas, pero yo opté por tomar un autobús desde Turín que me llevó allí en menos de una hora.

Realmente, Don Bosco nació en una vereda conocida como I Becchi, uno de los puntos más frecuentados por los turistas de la zona. De eso ya se puede uno dar cuenta al poco tiempo de llegar, puesto que hay numerosos carteles y anuncios que se pueden observar y que te van indicando el camino. Al estar allí, descubrí que, para muchas personas, éste es un auténtico lugar de peregrinación y que algunos recorren cientos o incluso miles de kilómetros para ver el lugar del nacimiento de San Juan Bosco.

Aquí, toda la construcción gira en torno a Colle Don Bosco, que es un conglomerado de edificaciones. Por un lado, tenemos su casa natal, la cual nunca fue reformada y se puede ver tal y como era hace más de un siglo. Así es como, hoy en día, podemos visitarla y hacernos una idea de la pobreza y vida mísera en la que nació y se crió Don Bosco: una vida campesina humilde.

Fachada exterior de la casa de Don Bosco
Fachada exterior de la casa de Don Bosco

Al lado, nos podemos encontrar unos edificios recientes, del último siglo, como la Iglesia de María Auxiliadora; el Museo Campesino, donde guardan la memoria histórica de la vida agrícola del municipio; y un monumento dedicado Mamá Margarita, madre de San Juan Bosco.

En el centro de las edificaciones anteriores se encuentra el Santuario, el cual posee una Iglesia superior y una Iglesia inferior. Todo el conjunto del Santuario es de construcción reciente, según modelos contemporáneos. Justo delante de este gran Santuario nos podemos encontrar una enorme plaza, que es la que sirve de bienvenida para la multitud de peregrinos que acuden al lugar.

En mi visita me sorprendió mucho el lugar, no por su magnificencia, que en sí no lo definiría como tal, sino por el respeto, el silencio y la serenidad que allí se transmitía. No suelo hacer viajes con motivos religiosos, pero estando unos días en Turín, sentía que me tenía que acercar a conocer este sitio. A vosotros, ¿os ha pasado eso alguna vez?

Únete a nuestra comunidad de viajeros y recibe todas nuestras novedades directamente en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *