Qué ver un día en Ginebra

Ginebra

Las palabras Suiza y Ginebra van muy unidas de la mano, y no porque en Suiza se beba precisamente mucha ginebra, que se beberá también, supongo, aunque por lo que he visto, por allí son más de Moët Chandon.

Decía que estos dos nombres van muy unidos de la mano porque Ginebra, aunque no es la capital de Suiza, ni la ciudad más habitada (es la segunda después de Zúrich), sí es una de las ciudades más importantes del país en cuanto a lujo, finanzas y diplomacia se refiere.

Y lo del Moët Chandon lo decía porque Ginebra es la capital de la República y Cantón de Ginebra, muy cerca de la frontera con Francia, a escasos diez kilómetros de la misma, y además porque lo de las copas de Moët Chandon en las numerosas terrazas de la ciudad lo he visto con mis propios ojos. Esta cercanía hace que, en Ginebra, el idioma oficial sea el francés.

Y, si no bebemos Moët Chandon,

¿qué hacemos un día en Ginebra?

Ginebra es la cuna de la relojería suiza. Grandes marcas como Chopard, Patek Philippe, Rolex u Omega forman parte de este sector. Cuando paseas por sus calles vas viendo cómo escaparate tras escaparate te puedes quedar impresionado con las numerosas relojerías y tiendas de joyas. Incluso descubrirás marcas de joyas que ni conocías, pero que son ¡obras de arte tan bellas!

Callejeando por Ginebra
Callejeando por Ginebra

Pero en Ginebra la economía no gira sólo entorno a la relojería y joyería, sino que en ella también tienen un importante peso sedes como las de muchos de los organismos de las Naciones Unidas y la Cruz Roja. De hecho, es la ciudad del mundo que alberga el mayor número de organizaciones internacionales del mundo.

Y ya que estamos un día en Ginebra, que está considerada como la tercera ciudad en cuanto a calidad de vida del mundo, después de Viena y Zürich, ¿qué mejor que comprobarlo dando un paseo por los alrededores del lago Lemán?

Este lago también es popularmente denominado como el lago de Ginebra, ya que ocupa una gran parte de la ciudad. El lago tiene una longitud de 72 Km, siendo su superficie de 582 Km2, de los cuales el sesenta por ciento pertenece a Suiza y el cuarenta restante a Francia.

Quizás lo que más sorprende, además del lago, que es impresionante, es el Jet d´eau, cuya traducción al español sería “chorro de agua”. Esta gran fuente situada en el lago es una de las fuentes más grandes del mundo y es visible desde casi cualquier punto de la ciudad ¡e incluso desde al aire! Personalmente no he volado sobre Ginebra, pero dicen que se ve hasta a diez kilómetros de altura.

Chorro de agua del lago de Ginebra
Chorro de agua del lago de Ginebra

La ubicación de la fuente actual no es la originaria, ya que cuando se instaló estaba más río abajo y se utilizaba como válvula de seguridad de una red de energía hidráulica, llegando a alcanzar una altura de treinta metros. Sin embargo, años más tarde, se dieron cuenta de su valor estético, y decidieron trasladarla a la ubicación actual con motivo del seiscientos aniversario de la confederación suiza y haciendo elevar la altura del chorro a los noventa metros. A pesar de todo, no es hasta el año 1.951, cuando deciden colocar la fuente sobre una estación de bombeo parcialmente sumergida para bombear agua del lago en lugar de la municipal y, por ese motivo elevan el chorro hasta los ciento cuarenta metros. ¡Es todo un espectáculo ver la fuente funcionar!

Y es que ya que vais a pasar un día en Ginebra, tenéis que verla en pleno funcionamiento: durante el día está todo el año funcionando, salvo casos de grandes heladas o muy fuertes vientos y por la noche funciona de primavera a otoño y, además, podríais daros el placer de verla iluminada por doce luces con un total de ciento ocho kilovatios.

Se nos va pasando el día tan rápido y es que también hemos estado callejeando por el casco antiguo de la ciudad, admirando la belleza de sus calles que tanto nos recuerdan a París, con boutiques a la última moda, cafeterías chic y placitas tan encantadoras y románticas.

Y yo ya tengo un hambre… ¡que no sé si aguanto más! Ginebra es cara, con todo el esplendor y calidad de vida que tiene, y sí, Ginebra está en el ranking de las ciudades más caras del mundo. Así que os recomiendo un sitio, ¡que es espectacular! Y su relación calidad-precio es excepcional: Le Relais de l’Entrecôte, donde podréis degustar el menú único de la casa: ensalada, más filete de ternera con patatas en salsa verde. ¡Y es que está tan delicioso! Eso sí, en horas punta de almuerzo y cena, suele estar bastante lleno, así que quizás os toque esperar un poco en la cola a que se quede alguna mesa libre. Pero el servicio es tan atento, amable y servicial, que harán que podáis llegar a vuestra mesa en la mayor brevedad posible y que vuestra estancia sea de lo más agradable.

Ya es totalmente de noche y después del largo día, toca descansar, pero me quedo con ganas de más Ginebra. Han sido sólo unas horas, lo justo para hacernos una idea del ritmo de la ciudad, y el saber porqué es conocida como la capital de la paz y metrópolis más compacta del mundo.

Mañana me toca continuar mi ruta de Interrail, pero Ginebra es de esas ciudades de las que me voy sabiendo que algún día volveré.

Y a vosotros, ¿os pasó eso con Ginebra? ¿Con qué ciudades os ha pasado? ¿Os habéis quedado con ganas de conocer Ginebra, aunque sea por un día?

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