Quedlinburg: pueblos con encanto

Típicas casas de madera entramada de Quedlinburg

¿Quién no ha soñado alguna vez con esos pueblos de calles empedradas y casas de madera de vigas entramadas? Yo sí, y muchas. No sabría decir si he soñado más veces antes o después de conocer Quedlinburg.

Descubrí este bello pueblo hace unos años en una ruta que hice por el estado de Sajonia-Anhalt, de camino a conocer la que fue casa de la Bauhaus.

Quedlinburg es un pueblo tan bonito y tiene tanto valor arquitectónico y cultural que en 1.994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. ¡Y eso que la superficie de Quedlinburg apenas supera los 70 km2!

Aunque sus primeros asentamientos datan del neolítico, no es hasta la primera mitad del siglo XVII cuando se produce un gran crecimiento urbano en donde se construyen sus más de mil doscientas casas de vigas de madera entramadas (Fachwerk). ¡Toda una delicia para nuestros ojos!

Calles empedradas de Quedlinburg
Calles empedradas de Quedlinburg

En la época tan temible para la arquitectura alemana, Segunda Guerra Mundial, Quedlinburg apenas sufrió daños. Lo cual nos permite hoy en día poder seguir disfrutando de la originalidad y naturalidad de sus casas. Todavía se puede disfrutar de su abadía, que os servirá para componer unas fotografías increíbles.

De los años del medievo, tomó muchos componentes. Uno de los más característicos y que hoy en día aún se conservan y es digno de admirar, es el hecho de que toda la ciudad gira en torno a una plaza donde se situaba el mercado. De ahí que la plaza sea conocida como Marktplatz (plaza del mercado).

Marktplatz en Quedlinburg
Marktplatz en Quedlinburg

Quedlinburg es uno de los pueblos más bonitos donde podréis dejaros sorprender por la Alemania profunda pero, al mismo tiempo, es tal el número de turistas que se agolpan callejeando por sus bellas calles, que hay momentos en los que piensas, ¿y de dónde ha salido tanta gente? Pero, sin lugar a duda y a pesar de todo, merece la pena, aunque sea por unas horas, sentirte protagonista de ese cuento enmarcado en un escenario tan increíble.

En Quedlinburg no tendréis que preocuparos por el qué ver o perder el tiempo planeando una ruta de lo más detallada, ya que lo más importarte que tendrás que hacer es recorrer a pie sus bellas calles y disfrutar de los paisajes.

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